Conceptos

Qué es el staking y en qué se diferencia de tener el dinero en el banco

Un parecido más superficial de lo que aparenta — 6 min de lectura

En el artículo sobre qué son las criptomonedas ya se mencionó de pasada el staking como una de las formas de validar una red sin gastar la electricidad que consume la minería. Merece un artículo propio, porque suele presentarse con el lenguaje de un producto de ahorro —"deposita y gana un interés"— cuando en realidad se parece bastante poco a eso.

Qué ocurre técnicamente cuando alguien hace staking

Muchas blockchains recientes (Ethereum desde 2022, y otras diseñadas desde el inicio así) usan un sistema llamado Proof of Stake. Para que la red se ponga de acuerdo sobre qué transacciones son válidas, necesita participantes que "bloqueen" una cantidad de esa criptomoneda como garantía de que van a comportarse correctamente. Si validan de forma honesta, reciben una recompensa; si intentan hacer trampas o fallan de forma reiterada, pueden perder parte de lo bloqueado, un castigo conocido como slashing. Quien no tiene suficiente capital o conocimiento técnico para operar un validador propio puede "delegar" sus fondos a uno ya existente y cobrar una parte proporcional de la recompensa.

Por qué se parece, a primera vista, a un interés bancario

En ambos casos entregas un capital durante un tiempo y recibes algo a cambio por ello. Esa es, más o menos, toda la similitud. A partir de ahí, los mecanismos y las garantías divergen bastante.

Las diferencias que sí importan

La recompensa por staking compensa por prestar seguridad a una red y por asumir su volatilidad — no es un tipo de interés sobre una cantidad de dinero estable, aunque el vocabulario usado para venderlo se parezca al de un producto bancario.

Entonces, ¿qué es realmente el staking?

Es un mecanismo de participación en el funcionamiento de una red criptográfica, retribuido con una recompensa denominada en un activo cuyo valor puede subir o bajar con fuerza. No es un producto de ahorro con capital garantizado, y tratarlo como tal —solo por el vocabulario que usan las plataformas que lo ofrecen— es el error más habitual.

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